Viviendas en la plaza concordia (les corts)

 

Entorno

La parcela se encuentra en el barrio de les Corts de Barcelona, dentro de un entorno de pequeñas edificaciones, no más de 5 plantas, el ambiente es pausado como un pequeño pueblo dentro de una gran ciudad. Al pasear por sus calles se escucha de fondo el ruido del tráfico de la Diagonal, que poco a poco va desapareciendo a medida que me adentro en el barrio, casualmente pasa una motocicleta aunque el tráfico esté prohibido.

Era domingo soleado, se escuchaba campanadas de la iglesia, voces de niños, mujeres parloteando y un ¡viva los novios! Al parecer, había una boda. Sigo caminando, rodeando la manzana en que tendría que trabajar durante los próximos 2 meses, saco mi cámara para tomar las primeras fotografías: bloques macizos de ladrillo de 5 o 6 plantas, bloques alargados de 3 pisos, pequeñas parcelas con las antiguas casas de piedra con su puerta del salón dando a la calle, ventanas alargadas, balcones, un perro de porcelana, el centro cívico, la galería, los plátanos de la plaza, el bar…fotografío todo lo que puedo.

A la siguiente visita era un dia de la semana, nublado, la humedad estaba bastante alta y mi bufanda en mi cuello. Me encuentro con calles vacías, de vez en cuando, pasaba una señora paseando su perro, del cuyo excremento no lo recoge y que después la maldeciré porque lo he pisado. El contraste de los dos dias era evidente, la falta de actividad también.

La linterna

Llego a la conclusión del grano del barrio, del ambiente a lo cercano, de su singularidad de transportarnos al pasado al observar su arquitectura, pero también me doy cuenta de sus carencias, de la invasión de bloques “modernos” insinuando que son antiguos y de lo inhóspito que es tener que ir a l´illa para comprar unas cebollas.

Por lo tanto, 2 plantas bajas destinados al comercio sería lo más adecuado. Una vivienda en planta baja que se orienta al jardín del centro cívico sería ideal. El resto de las viviendas se desarrollan en 2 plantas completas más una planta ático cuyos pisos son de 1 dormitorio con amplias terrazas. Con esto cumplo el programa.

Pero, desde un inicio, el volumen era un dilema, era delicado, tenía por tanto dos objetivos a cumplir: el respetar a sus vecinos, el centro cívico, que es un antiguo palacio y la iglesia con su imponente campana. El objetivo era lograr una relación entre la calle con la plaza, la calle con el jardín y la calle con el edificio. El resultado es un volumen distorsionado a causa de las fuerzas de atracción de la plaza, del jardín y de la esquina. La planta baja cede espacio para dar paso a la plaza, el edificio cede espacio a la calle, abriendo visuales del patio, la esquina reclama su presencia y se adelanta creando un voladizo pinchado por un pilar. Todo con la intencionalidad de dar edad y no camuflarla.

La construcción es de muros de hormigón armado, con esto me permite darle el carácter plástico, de volúmenes que se eliminan, otros que se añaden, las perforaciones de las ventanas, irregulares, grandes, otros pequeños, todo es pura perforación racional. Las marquesinas de madera cierran todos estos huecos, es un elemento ya simbólico de Barcelona, además de estético y de darle calor a la frialdad del hormigón visto.

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