El trabajo consistía en diseñar un tejido urbano desde cero que fuera flexible y que tuviera toda la programa de una ciudad. A través de ella nos permitiera aprender la dimensión de una ciudad completa. El ejercicio abstracto desde un principio se tendría que ejemplizar en una área insustrial actual de Viladecans y Gavá. Un área rodeado por una carretera nacional y una via férrea de tren.

Nuestra propuesta consiste en una ciudad nuclear, es decir, un centro generador de actividad y ciudad, por tanto nuestro objetivo principal es hacer ciudad. Todo el curso estaba orientado a una crítica hacia las ciudades genéricas actuales, aquellos “sitios” que no tienen identidad, no tiene nombre ni tiene forma como puede ser plaza Cataluña de Barcelona, un lugar tan desproporcionado que pierde su fuerza, su identidad como plaza se desvanece, ¿es la plaza Cataluña del Corte Inglés, o la plaza de la parada de metro o el del Zurich?¿que es plaza Cataluña?

Por otro lado está el tema de la forma de la manzana, desde el punto de vista puramente arquitectónico, una vivienda es de calidad cuando ya es de doble orientación, esto nos lleva a la forma de barras y no de manzanas cerradas con sus complicaciones de esquina y orientaciones a este-oeste.  Otro punto a tener en cuenta es la forma de la ciudad, para nosotras la ciudad no solo tiene 1 dimensión (la manzana) sino que tiene 3, el tejido repetitivo (las barras) el tejido en planta baja (bajos comerciales) y el tejido en altura (torres) ¿que ciudad es ciudad sin torres significativos? antiguamente eran las torres del campanario, hoy en día tenemos otra religión a seguir.

Por último está el tema de la dimensión, una idea equivocada es creer que una plaza se mide por su tamaño, por ejemplo, la plaza de Tianmen, es tan desproporcionado que en vez de plaza parece un descapado con vistas a elegantes edificios. Una plaza se mide urbanísticamente por su proporción en relación con el uso que se le ha otorgado. Una plaza recién nacida toma la identidad de la arquitectura que le rodea, es decir, una plaza de un mercado no tiene la misma dimensión que la plaza de una iglesia o la plaza de una biblioteca. Hemos por tanto estudiado las diferentes dimensiones de plazas en el mundo que tienen identidad y tienen valor para llegar a un estandarización del dimensionado de plazas.

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Viviendas en la plaza concordia (les corts)

 

Entorno

La parcela se encuentra en el barrio de les Corts de Barcelona, dentro de un entorno de pequeñas edificaciones, no más de 5 plantas, el ambiente es pausado como un pequeño pueblo dentro de una gran ciudad. Al pasear por sus calles se escucha de fondo el ruido del tráfico de la Diagonal, que poco a poco va desapareciendo a medida que me adentro en el barrio, casualmente pasa una motocicleta aunque el tráfico esté prohibido.

Era domingo soleado, se escuchaba campanadas de la iglesia, voces de niños, mujeres parloteando y un ¡viva los novios! Al parecer, había una boda. Sigo caminando, rodeando la manzana en que tendría que trabajar durante los próximos 2 meses, saco mi cámara para tomar las primeras fotografías: bloques macizos de ladrillo de 5 o 6 plantas, bloques alargados de 3 pisos, pequeñas parcelas con las antiguas casas de piedra con su puerta del salón dando a la calle, ventanas alargadas, balcones, un perro de porcelana, el centro cívico, la galería, los plátanos de la plaza, el bar…fotografío todo lo que puedo.

A la siguiente visita era un dia de la semana, nublado, la humedad estaba bastante alta y mi bufanda en mi cuello. Me encuentro con calles vacías, de vez en cuando, pasaba una señora paseando su perro, del cuyo excremento no lo recoge y que después la maldeciré porque lo he pisado. El contraste de los dos dias era evidente, la falta de actividad también.

La linterna

Llego a la conclusión del grano del barrio, del ambiente a lo cercano, de su singularidad de transportarnos al pasado al observar su arquitectura, pero también me doy cuenta de sus carencias, de la invasión de bloques “modernos” insinuando que son antiguos y de lo inhóspito que es tener que ir a l´illa para comprar unas cebollas.

Por lo tanto, 2 plantas bajas destinados al comercio sería lo más adecuado. Una vivienda en planta baja que se orienta al jardín del centro cívico sería ideal. El resto de las viviendas se desarrollan en 2 plantas completas más una planta ático cuyos pisos son de 1 dormitorio con amplias terrazas. Con esto cumplo el programa.

Pero, desde un inicio, el volumen era un dilema, era delicado, tenía por tanto dos objetivos a cumplir: el respetar a sus vecinos, el centro cívico, que es un antiguo palacio y la iglesia con su imponente campana. El objetivo era lograr una relación entre la calle con la plaza, la calle con el jardín y la calle con el edificio. El resultado es un volumen distorsionado a causa de las fuerzas de atracción de la plaza, del jardín y de la esquina. La planta baja cede espacio para dar paso a la plaza, el edificio cede espacio a la calle, abriendo visuales del patio, la esquina reclama su presencia y se adelanta creando un voladizo pinchado por un pilar. Todo con la intencionalidad de dar edad y no camuflarla.

La construcción es de muros de hormigón armado, con esto me permite darle el carácter plástico, de volúmenes que se eliminan, otros que se añaden, las perforaciones de las ventanas, irregulares, grandes, otros pequeños, todo es pura perforación racional. Las marquesinas de madera cierran todos estos huecos, es un elemento ya simbólico de Barcelona, además de estético y de darle calor a la frialdad del hormigón visto.

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